Adam Michnik: “Los Kacinsky imponen a la opinión publica su fobia antigermana a través de la prensa”

San Sebastián, 10 de julio de 2007. La escasa presencia de información crítica y el destacado avance de la prensa amarilla en el panorama mediático de los países de Europa Central, en relación con la creciente relevancia de los populismos en la escena política de la región fue una de las principales preocupaciones expresadas por el panel de periodistas centroeuropeos reunido hoy en la segunda jornada del XIX Seminario sobre Europa Central, convocado por la Escuela de Verano de la Universidad del País Vasco y la Asociación de Periodistas Europeos con el patrocinio de La Caixa.

Adam Michnik, Director del diario “Gazeta Wiborcza”, Martin Simecka, Director de la revista checa “Respekt”, Juraj Alner, secretario general de la AEJ eslovaca, József Horvath, secretario general de la AEJ húngara o el periodista Miguel Ángel Aguilar debatieron en el Palacio de Miramar sobre la progresiva polarización de los medios y su renuncia a las posturas de consenso, en una mesa redonda titulada “Los medios como catalizadores del encono” y moderada por el corresponsal del diario “El País” en Berlín, José Comas.

Para el Director del semanario “Respekt”, los medios checos son en general “apolíticos”, no tienen “una influencia directa en el encono de la situación política”, aunque colaboran en la “creación de la popularidad de los políticos”. En cuanto a las consecuencias que ha tenido la creciente inversión extranjera, especialmente alemana, en los medios de la región, Simecka sostuvo que las empresas extranjeras buscan principalmente “generar beneficios”, invirtiendo en tecnología pero con un “escaso interés por mejorar la calidad periodística de los diarios”.

En este sentido, Adam Michnik puso de manifiesto la paradoja que se vive en el mercado informativo polaco, cuyas “tres cuartas partes está en manos de capital de origen alemán”. Al mismo tiempo, estos y los demás medios del país se han convertido en el canal a través del cual los hermanos Kacinsky “imponen un lenguaje lleno de alusiones antigermánicas” con el objetivo de “contagiar a la opinión pública su fobia al país vecino”.

El secretario general de la Asociación de Periodistas Europeos, Miguel Ángel Aguilar, añadió que en este papel de “catalizadores del encono”, del odio y de la paranoia política, los medios en manos de capital extranjero resultan ser “más dóciles” y tienen una “tendencia adicional a la sumisión”, con el fin de no crear problemas en el país en el que están “de prestado”.

Desde una perspectiva más europea, Aguilar apuntó que en la Unión Europea “no hay déficit democrático” sino que hay “un déficit de medios de comunicación europeos”. Frente a la tendencia creciente a la “renacionalización de los medios” y al desinterés por entrar en debate sobre Europa, no existe un medio con “difusión suficientemente eficaz en todos los países europeos para poder llamarse europeo”. Por otra parte, añadió, cada uno de los periodistas se esfuerza en “sintonizar mental y correctamente con lo que estima que desean leer el director o el propietario del periódico”.

Por su parte, el periodista eslovaco Juraj Alner recordó que la obligación de los medios de comunicación es “crear las condiciones para el funcionamiento de la sociedad civil”, y señaló que en su país el populismo político va de la mano del “fenómeno de la prensa amarilla”.

Con idéntico pesimismo se expresó el periodista húngaro József Horvath, quien aseguró que “en Hungria no existe ningún diario independiente” porque los periodistas están más preocupados por la “supervivencia personal” que por la calidad o la veracidad de la información periodística.

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