Discurso de María Cruz Seoane en la entrega del VIII Premio de Periodismo “Francisco Cerecedo”
Es comúnmente aceptado –y los periodistas a los que tal cosa les preocupa lo dicen con melancolía– que su labor, atada por definición a la actualidad, está destinada al olvido en mayor medida que la de otros profesionales o vocacionales de la pluma. No estoy yo muy convencida de ello, ni de que las hojas sueltas de los periódicos, que suelen considerarse lo efímero por antonomasia, lo sean mucho más que las cosidas y encuadernadas de los libros que, en su inmensa mayoría, no son sino verduras de las eras también.
Sigo a Chumy como lectora y siempre me he identificado especialmente con su peculiar tipo de humor. Y para mí el humor es la cosa más seria de la vida. Parece que sólo los humanos reímos. Debe de ser un don que nos ha sido concedido como compensación por la angustia que lleva consigo nuestra condición, también única, de seres que se saben mortales. Pobres de nosotros si no pudiéramos reirnos las muelas de nuestra propia sombra y de nuestra propia muerte.
Y no creo ser inoportuna sacando a colación a la muerte, porque, como todos ustedes saben, ella es un personaje casi omnipresente en el humor de Chumy. Tumbas, ataúdes, calaveras, esqueletos y todas las representaciones de La Horrible pululan por sus chistes desde mucho antes de que, a causa de una grave enfermedad, se sintiera muy cerca de sus fauces y para distraer el pavor que sentía, según propia confesión, escribiera ese libro estupendo que es Ayer casi me muero, que recomiendo a todos, pero muy especialmente a los que hayan sufrido una larga experiencia hospitalaria.
Y ahora sí termino, porque adivino a Chumy sintiéndose como un personaje suyo, quien –desde su féretro, claro está, en el día de su entierro– contemplaba atónito el lujo que te rodeaba sin comprender el sentido ni el motivo de las ceremonias que se le dedicaban, hasta que cayó en la cuenta de que le habían confundido con otro, que todo aquello no era por él. Pues sí, Chumy, todo esto va por ti. Y gracias por merecerlo.

No solo las instituciones pierden prestigio entre los ciudadanos, también los medios. Anna Bosch en la entrega del XIX Madariaga
Europa no es perfecta, pero es lo mejor que tenemos, por Carlos Yárnoz
Europa no es el paraíso, pero es la materialización de algunos sueños. Carlos Herrera en la entrega del XIX Premio Madariaga
Periodismo y pedagogía de la diversidad, por Rafael Jorba
Societies without freedom do not have journalism: they have propaganda. Michael Ignatieff
Los periodistas serán aún más imprescindibles si cumplen su tarea convirtiéndola en una garantía del debate público. SAR el Príncipe de Asturias
La buena conciencia del periodismo es la que habla con sinceridad al poder. Michael Ignatieff en la entrega del XXIX Premio “Cerecedo”
Ignatieff demuestra ser un maestro del periodismo analítico que la sociedad actual necesita. Diego Carcedo
Intervención de Montserrat Lluis, Subdirectora de ABC, en el XVIII Foro Eurolatinoamericano de Comunicación
Somos cómplices por aceptar las ruedas de prensa sin preguntas – Carmen del Riego en la X Jornada de Periodismo Coca-Cola
Los grandes medios siempre estarán en los grandes conflictos – José Antonio Guardiola en la entrega del XVIII Premio “Madariaga”
Un nuevo orden está naciendo y seguro que Europa surgirá relanzada con él – Álex Rodríguez en la entrega del XVIII Premio “Salvador de Madariaga”
No dejemos que la urgencia informativa se convierta en histeria informativa – José María Patiño en la entrega del XVIII Premio “Madariaga”
Era mi General, por Alberto Aza
La doctrina militar de Gutiérrez Mellado, por Fernando Puell de la Villa