Discurso de S.A.R. El Príncipe de Asturias en la entrega del XI Premio de Periodismo “Francisco Cerecedo”

El jurado ha otorgado el premio este año a Manuel Vicent, por su capacidad «para introducir una literatura de alta calidad en la prosa de los periódicos donde se añade a la metáfora la disección del hecho cotidiano». Como lector de las columnas y escritos de Manuel Vicent destacaría la referencia constante al hombre y la descripción perfecta, esencial, de las cosas del hombre.

En ese estilo excepcional de Manuel Vicent se unen la serenidad clásica con que Menandro describe los hechos menudos y cotidianos y la enjundiosa sabiduría de los agrónomos latinos. Hombre también mediterráneo conoce y nos da en sus artículos y en sus reportajes, algunas claves terrenas de la felicidad humana, desde la contemplación del mar o del campo, de una puesta de sol o de un insecto, hasta los secretos de la cocina popular ascética y sabrosa.

Como presidente de honor de la sección española de la Asociación de Periodistas Europeos quiero rendir aquí homenaje al periodismo cuyo fundamento es la educación moral y la serenidad expresiva, que intenta combatir la injusticia sin incurrir en ella.

Porque vivimos tiempos necesitados de esa vocación exigente que considera un honor rectificar los errores advertidos y que se esfuerza en evitar tanto que la actualidad sea modificada por la pasión sectaria, como que la realidad sea enmascarada por la actualidad más efímera. Ustedes saben bien que del periodismo dependen hoy muchas cosas decisivas, en su poder están fortunas y desdichas, pues los medios son ya, más que portadores, anticipadores de la opinión pública.

(extracto)