Pionero del periodismo audiovisual – En memoria de Pedro Erquicia

Pedro Erquicia, en primer plano, durante una visita a la APE de Fernando Morán en 1986. Junto a ellos, Carlos Luis Álvarez, Miguel Ángel Aguilar y Pablo Sebastián

Pedro Erquicia, nuestro compañero en la APE, pasará a la pequeña historia de la televisión en España por muchas de sus obras, empezando por la creación de Informe Semanal, pero en el conjunto de su labor profesional seguramente lo más importante, y paradójicamente lo que puede pasar más inadvertido, es haber sido el verdadero creador del periodismo audiovisual en España. Cuando él empezó a trabajar, aún como becario en prácticas y aún en los angostos estudios del palacete de Paseo de la Habana, TVE era un producto de la experiencia autodidacta del cine, y sus informativos, una herencia en imágenes y voces acampanadas del NODO que con tanto énfasis mostraba las grandezas del Régimen.

Pedro Erquicia, un joven inquieto y enigmático que no solía revelar precipitadamente lo que estaba pensando, enseguida empezó a intentar que aquel anquilosamiento de los telediarios evolucionase. Y en ese empeño hizo de todo, empezando por la redacción, desde luego, pero también entrando en los platós para trabajar de regidor y de realizador. Era inteligente y perspicaz, no desbordaba simpatía pero enseguida creaba ambiente profesional en torno a sus ideas y, en la medida que podía, en la puesta en marcha de sus iniciativas. La primera, aquel Semanal Informativo que luego él mismo cambiaría a Informe Semanal.

Siempre ejerció de donostiarra pero tenía vocación universal. Viajaba, hablaba idiomas y se preocupaba de ver lo que se hacía por ahí afuera donde la televisión estaba más avanzada y gozaba de libertad. Muchas veces le escuché que Informe Semanal lo había concebido después de ver el “60 Minutos” de la CBS norteamericana. La iniciativa de ofrecer un análisis en profundidad de los acontecimientos más relevantes de la semana era excelente y la prueba es que varias décadas después y de varias transiciones políticas y tecnológicas – paso del cine en 32 mm a 16, del blanco y negro al color, del cine al video… — el programa ahí sigue ejerciendo su decanato entre los de su género con muy buena salud.

Pedro Erquicia junto a Stephen Whittle, Director Ejecutivo de política editorial de la BBC, durante la celebración de la III Jornada de Periodismo Coca-Cola

Cuando me inicié en TVE, también en prácticas, Pedro Erquicia ya era el referente joven que nos guiaba a los de mi generación. Luego, pasados los años le sucedí en la corresponsalía en los Estados Unidos donde me aproveché de la herencia de su etapa, con unas infraestructuras para trabajar adecuadas, con un equipo de profesionales bien formados y con una imagen de prestigio que él había logrado para el logotipo de Television of Spain que ya era algo habitual y reconocido en la cobertura de grandes acontecimientos, conferencias de prensa y de manera especial, en las manifestaciones culturales que hasta ese momento solían pasar bastante inadvertidas y él había cultivado informativamente.

También fui sucesor suyo, aunque varios años y compañeros por el medio, en la dirección de los Informativos de TVE. Y a lo largo de varios años, aunque no soy gran consumidor de televisión, siempre que podía veía Documentos TV, quizás entre sus trabajos el que, al salir él mismo haciendo la presentación, le proporcionó más popularidad. Era un programa de esos que el paso del tiempo hace echar de menos. Pedro Erquicia le aportaba lo más importante a veces, una acertada selección de los temas, complementada por las introducciones que enseguida situaban al espectador.

A pesar de su fama de arisco era una persona que se hacía querer. Un buen compañero con el que, como diría el viejo Fernández Asis, podías cruzarte por los pasillos de Prado del Rey sin tener que meterte en un burladero, y un buen amigo; no un amigo íntimo, un buen amigo. Cuando sufrí un infarto me llamó y me dijo: “Tranquilo, yo sufrí uno hace catorce años y aquí sigo”. Le agradecí mucho aquella muestra de afecto y tan evidente manifestación de ánimo.

Diego Carcedo

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