Segunda sesión del XXI Seminario sobre Europa Central. 20 años sin muro: del colapso comunista al de la ilusión capitalista

San Sebastián, 14 de julio de 2009. El 14 de julio se ha desarrollado en el Palacio de Miramar la segunda Sesión del Seminario sobre Europa Central que la Asociación de Periodistas organiza con la Universidad del País Vasco en el marco de los cursos de verano.

El tema que se ha abordado hoy ha sido el de las complicadas relaciones de vecindad entre la Unión Europea y el gigante ruso. Andrew Wilson, investigador especializado en Rusia e Ucrania del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en Londres ha resaltado que países como Ucrania o Georgia, geográfica e históricamente próximos a Rusia, en realidad tienen hoy mayor flujo comercial de productos con la Unión Europea que con Rusia, y que es necesario atribuir la debida atención a los crecientes flujos migratorios que se producen entre Rusia y la UE. Entre algunas de las recomendaciones que el experto ha formulado para la UE se encuentran tratar de prevenir los conflictos en los países vecinos, hacer la UE más atractiva hacia el exterior, y tratar de resistir a la
esfera de poder rusa.

Tras la intervención de Wilson, Jos Boonstra, Investigador del programa de democratización de FRIDE, ha puesto de manifiesto que Rusia juega a no ser parte de la Unión Europea, sino que prefiere mantener buenas relaciones bilaterales con cada uno de los miembros que la componen. Según Boonstra, el asunto de Rusia es tan relevante como el de Turquía. En cuanto a Georgia y Ucrania existen diferencias en cuanto a su integración en la Alianza Atlántica; en el primer caso, la población apoya casi unánimemente la medida, mientras que en el caso de la población de Ucrania las discrepancias son tales que no merece la pena siquiera iniciar el debate público. Por otro lado Boonstra considera vital para la UE no dejar de fijarse en lo que suceda en Asia Central, que es donde Rusia compra gran parte del gas que luego vende. Es una región compuesta por países muy pobres que en muchas ocasiones mantienen muy malas relaciones entre ellos.

Pablo García Berdoy, diplomático y ex embajador español en Rumanía y Moldavia, considera que la ampliación de la UE al este supone una extensión del modelo a lugares donde no existía, lo que provoca tensiones incluso en el ámbito de la Unión Europea. Dentro de un mercado de economía compleja, la Unión Europea carece hoy de una “política de bloque”, y al final, la relación entre bloques acaba determinada, en el conflicto del gas, por la demanda dentro de uno de ellos. Algunos de los problemas estructurales que el ex embajador ha formulado son la propia indefinición de la Unión Europea en algunos aspectos, la “balcanización de Europa”, que lleva a que proliferen Estados poco viables en manos de oligarquías, o las dificultades de los miembros para mantener la coherencia en el discurso de política blanda y política dura (UE-OTAN). Si se pierde la fe en los propios fundamentos, opina García Berdoy, al final se debilita el proyecto.

José María Ridao, escritor, periodista y diplomático, considera que una de las causas de tanta tensión es que al desaparecer uno de los bloques y prevalecer uno de los dos sistemas previamente existentes, a Rusia se le mide hoy según baremos antes exclusivamente occidentales (PIB, renta per capita, etc.), lo que hace que Rusia no cope los primeros puestos de las estadísticas. Parte del problema también es que las Organizaciones Internacionales no siempre han sabido digerir el proceso de transición tras la caída del comunismo, y no se han acometido las necesarias reformas. Por ejemplo, la OTAN pervive pese a que su nacimiento se justificaba únicamente por la propia Guerra Fría, y la OCDE se basaba en la existencia de dos bloques. En cualquier caso, incorporar a Georgia a la OTAN es problemático en cualquier caso, puesto que la integración habría que responder a Rusia en caso de ataque a Georgia, y dejar de integrar supone reconocer un área de influencia para Rusia.

Por último, Xavier Batalla, corresponsal Diplomático de La Vanguardia cree que la ampliación de la OTAN es vista por Rusia como el incumplimiento de las promesas que formularon primero Bush y luego Clinton de que la OTAN no se ampliaría. Considera vital también prestar atención a Asia Central y cree que la ampliación de la OTAN es más temida por Rusia por el hecho de que la democracia vaya a llegar a sus propias fronteras más que porque realmente suponga amenaza alguna.

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