Leonardo Cáceres, último junto a Allende

El martes 2 de junio nos ha dejado en Santiago el periodista Leonardo Cáceres, perteneciente a la primera generación de periodistas de la Universidad Católica de Chile, fue quien a las 9:10 horas del 11 de septiembre de 1973 retransmitió para Radio Magallanes, única emisora que no había sido acallada, el último mensaje a la nación del presidente Salvador Allende lanzado desde el palacio de la Moneda, que ya estaba sitiado por las fuerzas golpistas del general Augusto Pinochet. Y lo hizo consciente de la gravedad del momento y ordenando que se guardara copia de esa cinta. Años más tarde comentó cómo presintió que el presidente estaba improvisando sus palabras de despedida, no solo del gobierno, sino de la vida. De modo que al escuchar las últimas palabras de Allende, sintió un escalofrío que le recorrió la columna vertebral y una sensación de que te están quitaban el piso sobre el cual estaba, como así ocurrió con nuestras vidas.

Consumado el golpe de Estado, partió al exilio y continuó con un programa informativo “Escucha Chile”, transmitido por chilenos en el exterior desde Radio Moscú, para mantener viva la palabra de quienes resistían tanto dentro de Chile como en el exterior. Sólo pudo regresar a su país en 1987.Los últimos años de su exilio forzoso los vivió en Madrid donde tuvimos la oportunidad de que colaborara con Diario 16 y luego con la Asociación de Periodistas Europeos, que le encomendó la coordinación de un seminario titulado “España e Israel, perspectivas y problemas”, que se celebró en Toledo del 12 al 14 de septiembre de 1985. Entonces, buscando la participación del premio nobel Elías Canetti, le escribió y guardamos enmarcada la carta manuscrita de su respuesta que aquí se reproduce.

Recuerdo el interés que siempre mostró por Leonardo mi amigo Arturo Soria y Espinosa, exiliado durante años en Chile al terminar la Guerra Civil, cuyo hermano Carmelo fue víctima de la DINA, policía política de Pinochet. También que cuando Gabriela Meza, su esposa, consiguió volver a Santiago, Leonardo siguió teniendo prohibido el regreso hasta 1987, pese a las gestiones que hicimos con el presidente internacional de la Cruz Roja, Enrique de la Mata. Una vez de vuelta fue cofundador del diario La Época, contribuyendo a la transición democrática y reafirmando su compromiso con la libertad de prensa. Nosotros, observando las dificultades propias del exilio que atravesaba Leonardo pensábamos que, a la inversa, ese hubiera podido ser nuestro destino si los bárbaros del 23-F de 1981 hubieran triunfado en el tejerazo. Su ejemplo de valentía, independencia y servicio a la verdad permanece, es parte esencial de la memoria del periodismo chileno, como alguien ha escrito.

 

Miguel Ángel Aguilar

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