El nuevo libro de Pilar Falcón se presenta en la Casa de Galicia (c/ Casado del Alisal, 8) el próximo 28 de mayo a las 19,30 horas y la autora estará presente en la Feria del Libro de Madrid.
La Asociación de Periodistas Europeos lamenta profundamente el fallecimiento de Sol Gallego-Díaz, una de las grandes referencias del periodismo español contemporáneo. A lo largo de su dilatada trayectoria en El País, contribuyó de forma decisiva al desarrollo del periodismo político e internacional, con una especial atención a la información europea y a la defensa de un ejercicio profesional riguroso, independiente y comprometido con el interés público.
Un proyecto de ley del Gobierno checo que sustituiría el sistema de canon por financiación estatal directa para los medios públicos ha encendido las alarmas en organizaciones europeas de defensa de la libertad de prensa, que advierten de posibles riesgos para su independencia y de una eventual incompatibilidad con la normativa comunitaria.
Diego Carcedo fue un periodista que nunca cedió a la arrogancia ni al oportunismo, un profesional forjado en el terreno y en el mérito, que prefirió asumir riesgos y fatigas antes que buscar atajos, y que entendió la política y la amistad como compromisos éticos más que como adhesiones serviles, dejando un legado de rigor, independencia y servicio “por Europa y las libertades”.
Antes de las crónicas que le llevaron por el mundo, Diego Carcedo —fallecido el 5 de abril— se forjó en un paisaje y una forma de entender la vida que nacen en Sobrecueva y se explican en el esfuerzo silencioso de sus primeros caminos, origen de una mirada periodística marcada por la precisión, la distancia justa y la coherencia.
Diego Carcedo, referente del periodismo español y testigo de una profesión forjada entre la censura franquista y la apertura internacional, falleció el 5 de abril en Madrid tras una vida dedicada a informar desde los escenarios más complejos, siempre guiado por el rigor, la independencia y la vocación de servicio.
Diego Carcedo, testigo directo de algunos de los episodios más decisivos del siglo XX —de Saigón a Lisboa o Santiago de Chile—, mantuvo intacto hasta el final el pulso, la curiosidad y el compromiso de un reportero que hizo del periodismo su forma de estar en el mundo y de defender la libertad.
Un periodista forjado en los conflictos, capaz de trasladar la experiencia del terreno a una reflexión lúcida y exigente sobre el oficio: así era Diego, siempre guiado por una pregunta esencial —qué interesa de verdad a los ciudadanos— y por un compromiso inquebrantable con contar, entender y explicar la realidad.
Fue director de los servicios informativos de RTVE y de Radio Nacional, corresponsal en Londres o Lisboa y reportero en guerras como las de Vietnam, Angola o El Salvador.
Carcedo fue corresponsal, enviado especial, ejecutivo en TVE y RNE, presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, literato y columnista. Fue un periodista interminable hasta sus últimos días
La guerra de Vietnam, el Portugal de la Revolución de los Claveles, el Chile que vivió el golpe de Estado contra Salvador Allende, los Estados Unidos de Ronald Reagan… Diego Carcedo estuvo en los años 70 y 80 allí donde estaba la noticia. Fue un periodista completo, profundo conocedor de la política internacional, ejemplo a seguir en todos los géneros del periodismo que cultivó, que fueron además casi todos. Su buen hacer como periodista lo complementó con el hecho de ser una muy buena persona, siempre con su marcado carácter asturiano, que le acompañó hasta el último día.
El periodista e historiador Diego Carcedo ha fallecido este domingo, en Madrid, a los 86 años. Nacido en Cangas de Onís en 1940, comenzó como reportero en 'La Nueva España'. Ejerció de corresponsal en Lisboa y en Nueva York y luego como director de los Servicios Informativos de TVE y director de Radio Nacional de España. En 1974 formó parte del programa 'Los reporteros', junto a nombres del prestigio de Miguel de la Quadra-Salcedo, Javier Basilio o Jesús González Green.















