Su experiencia sobre el terreno en la cobertura de diversos conflictos le proporcionó una perspectiva analítica directa de los acontecimientos posteriores. Es algo que resulta un tanto complicado de explicar, pero que surge como una química positiva entre los que hemos trabajado sobre el terreno en conflictos bélicos.
Sabía de lo que se hablaba porque él lo había vivido y contado antes, pero en el lado de la información las condiciones para los periodistas siempre se parecían. Teníamos que luchar para superar el control de nuestro trabajo que todos querían ejercer para su propio beneficio y como un elemento más que valioso a la hora de gestionar quien ganaba o quien perdía.
Recordar a Diego siempre disponible a tratar el asunto que se planteara en cuestión aplicando las lecciones aprendidas en una u otra cobertura, con una especial capacidad para interrelacionar situaciones, desenlaces y enfoques periodísticos pensando siempre en el interés de quienes iban a recibir el trabajo. ¿Y eso le interesa a la gente de verdad? Era una pregunta que surgía a menudo cuando debatías con Diego lo que ocurría en España. Y servía como una condición contundente a la hora de plantear la cobertura de hechos o situaciones en cualquier lugar del mundo.
Durante las diferentes etapas de su vida profesional, Diego nunca olvidó su condición fundamental de periodista y su inquietud siempre por estar ahí para poder contar lo que pasaba, analizar por qué y sus posibles consecuencias. No es nada fácil que un profesional que accedió a puestos de dirección con alta responsabilidad sea luego capaz de sentarse ante el ordenador para escribir un artículo, de intervenir en un programa de radio o de televisión con la disponibilidad para abordar cualquier tema relevante, con la ilusión de que su trabajo fuera lo mejor posible, con la determinación de que había que estar en primera línea para cumplir con el compromiso y la obligación profesional hacia los ciudadanos.
Destacar el orgullo y satisfacción que desbordaba Diego por la repercusión y por el servicio prestados por sus libros. Por el necesario y justo reconocimiento de los protagonistas que en su día habían sido capaces de enfrentarse a una realidad terrible con un ánimo de servicio y ayuda a los demás que trascendía en la historia. Y con ese ánimo siempre preguntaba ¿cómo te va, Javier?
Vamos tirando, Diego. Y nos poníamos a hablar de la Asociación de Periodistas Europeos en su ámbito internacional. Con una sonrisa y un recuerdo experimentado, como con todos los temas.




