La guerra de Vietnam, el Portugal de la Revolución de los Claveles, el Chile que vivió el golpe de Estado contra Salvador Allende, los Estados Unidos de Ronald Reagan… Diego Carcedo estuvo en los años 70 y 80 allí donde estaba la noticia. Fue un periodista completo, profundo conocedor de la política internacional, ejemplo a seguir en todos los géneros del periodismo que cultivó, que fueron además casi todos. Su buen hacer como periodista lo complementó con el hecho de ser una muy buena persona, siempre con su marcado carácter asturiano, que le acompañó hasta el último día.
Como colaborador de periódico —y en 20minutos hemos tenido la suerte de contar con él en los últimos siete años- era siempre el más rápido, el que llamaba a la redacción un minuto antes de que le llamásemos nosotros, ofreciéndose para analizar en uno de sus apreciados artículos la última noticia. Ya fuese el último movimiento de Putin en Ucrania, una crisis de gobierno en España o la captura del dictador Maduro por parte de Trump. Este 2 de enero, a las pocas horas de que un comando de Estados Unidos apresase en Venezuela a su presidente, hizo una de sus últimas llamadas. Quería escribir sobre la noticia de Maduro, sobre cómo había sido la operación y lo que implicaba. Su mente seguía funcionando, pero sus manos para teclear el artículo ya no acababan de responderle.
Carcedo lo hizo todo en el periodismo, incluso se adentró en el casi imposible mundo de la gestión de un gigante como es RTVE. Fue director de informativos de TVE y director de RNE. El ente público, del que tenía mil anécdotas y fue uno de sus rostros más respetados, siempre fue su casa. Lo siguieron entrevistando de forma frecuente, pero quizá su último gran servicio fue presidir —a propuesta del Congreso y con un gran consenso por parte de todos— el comité de expertos que debía elegir a su presidente.
Entre sus momentos periodísticos más memorables seguramente esté su cobertura de la caída de Saigón. Fue de los últimos periodistas occidentales en salir de la entonces capital de Vietnam del Sur. Su compromiso con la información le llevó a vivir situaciones muy arriesgadas, pero siempre le sonrió la suerte.
La suerte le acompañó también el resto de su vida, con su mujer, la periodista Cristina García Ramos, siempre apoyándole, cuidándole hasta el último momento como si fuese el primer día.
Sin él no se podría entender la Asociación de Periodistas Europeos, de la que presidía su sección española. Junto al periodista Miguel Ángel Aguilar logró impulsar uno de los foros más respetados del periodismo español, por el que han pasado los grandes protagonistas de la historia de España desde los años 70 de forma ininterrumpida.
Tenía además un inquebrantable compromiso con la Corona española y en especial con el rey Don Felipe, presidente de honor de la Asociación. De hecho, el último discurso público de Diego Carcedo fue ante Felipe VI y la reina Letizia, el pasado 19 de noviembre, en los premios Cerecedo.
Se ha ido un gran periodista, una buena persona y un gran compañero de viaje que siempre aconsejó con acierto y mesura a la redacción de 20minutos. Descansa en paz.




